domingo, 24 de abril de 2011

"Y"... bifurcación o confluencia... Todo depende desde el lugar en que decidas enfrentarlo...


"Y"... bifurcación o confluencia... Todo depende desde el lugar en que decidas enfrentarlo...

Cuántas veces pensaste que tu vida hubiera cambiado si tomabas las cosas de otra manera?
Cuánto sufrimiento hubieses evitado si hubieses logrado tomar distancia para poder Ver realmente desde qué lugar, desde qué perspectiva, con qué ojos enfrentabas determinada situación.
Cuando enfrentamos una situación en nuestra vida, viene sobre nuestras espaldas una pesada carga, compuesta de aquello que nos enseñaron, de aquello que siempre pensamos sobre “cómo debían ser” las cosas, de nuestras experiencias pasadas (en las que también actuamos presionados por los mismos elementos), las cuáles, generalmente anquilosan estructuras que arrastramos, confirman lo que nosotros mismos nos determinamos a confirmar. Muchas veces pienso que hacemos las cosas, simple y sencillamente, para confirmar lo que ya traemos grabado a fuego en nuestra historia.
Y así no nos salimos del “camino seguro”.
Cómo podemos creer que esto es así? Cómo podemos, viendo innumerables casos de resiliencia en diferentes ámbitos de la vida? Cómo nos dejamos engañar no descorriendo el velo de Maya? Cómo nos anclamos en lo que hemos guardado, en lo que arrastramos, sin saber bien por qué, como aquel viejo trasto que heredamos y tanto nos cuesta arrojar a la basura?
Necesitamos caminar por los mismos caminos, ajustarnos a horarios, hacer lo que “debemos”, para no salirnos de la red de contención, que finalmente nos impedirá caer.
Caer??? O ver? O Cambiar? O…darnos cuenta de la inmensidad que somos?
Tememos… a qué?
Tenemos un “ordo Amoris” del que nos sentimos orgullosos. Separemos de él la paja del trigo! Nos ajustamos a él sólo como una justificación a nuestros apegos.
Nos han enseñado a ver a través de coloreados cristales. Qué nos impide mirar sin ellos?
La foto que corona este post debe hacernos reflexionar.
Por qué vemos de un lado o de otro?
Por qué bifurcación y no confluencia?

domingo, 20 de febrero de 2011

Puertas... y más puertas...





“Cuando uno vive en la oscuridad, abrir una rendija que deje pasar algo de luz parece ser un gesto intrascendente y, sin embargo, no lo es, porque cuanto mayor sea la oscuridad, mayor será el impacto de una pequeña luz” Mario Alonso Puig

Cuantas veces nos sentimos en la oscuridad? Cuántas horas pasamos dando vueltas a un mismo asunto sin encontrarle respuestas? Y de pronto, una frase, un llamado, una recordada melodía, la letra de una canción, un mail, abrir el libro que veníamos leyendo y sentir que el señalador se puso en el lugar que debíamos hallar.

Puertas, puertas y más puertas.

He tenido la experiencia de ver como se abren, una tras otras permitiéndonos ver, conocer, llegar a donde necesitamos, a beber del agua que nos calmará la sed, o a provocarnos más sed que nos llevará a aguas más profundas.

Vemos luz, abrimos, caminamos, encontramos más puertas, elegimos, avanzamos, nos encontramos en el laberinto con otros, que han entrado quizás por otras puertas, compartimos lo que hemos aprendido en los caminos diferentes, seguimos, juntos, o separados, enriquecidos con lo que nos entregaron, satisfechos por haber podido humildemente abrir otras puertas.

Hemos escuchado en los cuentos de nuestra infancia, historias de personajes que abrían puertas, que los llevaban a otros lugares, que siempre representaban mundos diferentes, que transitados, transformaban al que se aventuraba en un ser mejor, que había experimentado, aún con riesgos, lo que detrás de ellas se le ofrecía.

Muchas puertas se nos presentan como espejos, engañosos, que nos invitan a quedarnos con nuestra mirada de nosotros y del mundo.

“Basta con atreverse a cruzar al otro lado del espejo”. Jostein Gaarder .

"Ya sabes que sólo se ve la parte trasera del reloj en el espejo" L. Carroll

Puertas y más puertas… Los espero… del otro lado…

viernes, 10 de diciembre de 2010

Se ha quedado en mí...





Lo vi sentarse lentamente, como preparado para una ceremonia.

Su disposición concentrada sobre la extensión de sus sentidos hacía percibir cada suspiro como parte de la próxima melodía.

Mi mirada se posó en sus manos, ágiles y suaves, apoyadas con sutileza, como disponiéndose a acariciar a la amada.

Comenzó la danza de sus dedos sobre el blanco y negro, y como si cada tecla estuviera conectada a una célula de mi cuerpo, empecé a resonar a cada golpe.

Se ha quedado en mí…. Aún vibro con su música…

Gracias a vos por abrirme esas puertas!

martes, 26 de octubre de 2010

Plegaria




El pasado es tan borroso
e inasible como el futuro.
El Génesis
un arquetipo.
Los ojos del corazón
ven la pulsación del sonido
en las rocas
en las estrellas
los amantes, los locos, los poetas
los sueños y las fantasías.
Un único latido
eleva su cíclica voz
un macrocósmico ritual tántrico
creando vibración
vibración creación
como el viento entre las hojas del nogal.
Formamos parte de una sinfonía holográfica
caleidoscópica
de una nueva alquimia emocional.
Somos iniciados de la fraternidad del alma
síntesis de cielos
y tierras.
No hay necesidad de trascender el mundo.
todo lo que necesitamos saber
si estamos lúcidamente atentos
está justamente frente a nosotros
en la línea de fuego
en el filo de la navaja
en el silencio del que nace todo sonido.
No somos aquello que nuestro sentido común nos exige que creamos ser.
Somos seres luminosos
compositores de la Música de la Creación.
No esperes de mi nada más que pasión
nada más allá de un sueño.
Escucha
la voz de tu corazón late al unísono con el Tao.
………………………………………….
Y eleva una pequeña plegaria
una oración, un samba
una canción, un salmo
un mantra, una danza, una voz un grito.
Crear
sin fronteras
significa poner tu vida en el ojo del huracán.
Significa arriesgar
y caer
y arriesgar
de nuevo y siempre
en la medida que sigas vivo.
Nunca lo olvides
el camino de la Conciencia
el paciente Ritmo de los ritmos
es el certero sendero de tu corazón.



Carlos Fregtman

miércoles, 4 de agosto de 2010

Knockout



Te miraba atenta. Tu vista perdida denotaba preocupaciones no resueltas. Me quedé un rato tratando de ver tus reacciones. Parecías concentrado en algo a lo cual yo no podía acceder.

Sin embargo, podía ver en tu rostro la expresión de un luchador. Alguien que había ganado y perdido a lo largo de su vida. Pero veía también la de aquel que, vencido, se dejaba abatir por los puños que llovían sobre si.

Pensé por un momento que me estaba equivocando, pero seguías ahí, absorto.
Recibiendo uno a uno los golpes en tu rostro. Sabías que no te hacían bien. Pero no te animabas a salir de ring.

Sabías que, con sólo decir:¡Abandono!, tu sufrimiento desaparecería. No podías ver que, “Abandono”, tomaba una fuerza increíble, porque era un acto de rebeldía, una decisión de vivir y no una derrota.

Seguías ahí, observando...esperando el siguiente golpe. Deseando estar fuera del ring. En un lugar mejor, en el que realmente deseabas. Pero algo en vos te invitaba a quedarte.

Llevabas el estoico valor de la resistencia. Te enseñaron que hay que soportar.
Resistir, soportar... Cosas que sólo tienen sentido cuando tiene sentido.

No olvidaré tu mirada, perdida esa noche.

viernes, 9 de julio de 2010

Ilusión




No dejo de ilusionarme. La ilusión es algo absolutamente necesario. Sin ella nuestra vida sería un total y absoluto hastío.
Amo los momentos de ilusión.
Todo mi ser se prepara para algo y actúa el contento, como si eso sucediera realmente.
Ahora bien, he aprendido a caer. Me he ejercitado largamente para saber caer. Tal como lo hacen los acróbatas, los equilibristas, los luchadores de todas las disciplinas. He aprendido cómo, cuando no puedo evitar que suceda, al menos estar preparada para cuando pase.
Ha sido duro el aprendizaje. Pero bien vale aprender a caer, por las tantas veces que uno disfruta y no cae y por aquella fantástica experiencia anticipatoria de la ilusión que tanto bien nos hace.
Durante mucho tiempo los golpes eran muy duros. Salía mal herida de cada uno de ellos. Y tanto goce de la ilusión se hacía trizas contra el suelo ante la furia de la desilusión.
Ya no creo en ella. Desilusión. No existes!!!! Ya he aprendido a gozar de los preparativos y también he aprendido a no golpearme al caer.
Detesto los amargos conjuros de aquellos que sepultan las ilusiones bajo el manto de un realismo pesimista que sólo empuja a más y más oscuridad.
Amo la luz de la ilusión. Amo sus latidos en mi pecho. Amo el acelerado ritmo de mi respiración. Amo las miles de imágenes que la componen y que llenan mi mente de situaciones gratas.
Ilusión… bendita.
Te espero a cada momento. Si luego no te cristalizas, una red amorosa contiene tus recuerdos, saca provecho de ellos y me protege de los golpes el camino recorrido para aprender a caer.